Escribe: Flores. L. Daiana (*)//Coraje Formoseño // Memorias de un formoseño por adopción, que llegó a Formosa para brindar su ayuda solidaria en un momento difícil y luego se quedó por el “calor humano” que recibió. Un riojano apegado a la tierra formoseña.
Isaías Aguilar es un ciudadano que por decisión propia se adoptó como formoseño, aunque él es nacido en la provincia de La Rioja, de la República Argentina. A los 17 años de edad se recibió de suboficial en dicha provincia, y fue destinado al Regimiento de Infantería 25, de Comodoro Rivadavia, ubicado en la provincia de Chubut, en donde también practicaba tiro. A los 18 años llegó a integrar el equipo de tiro de dicho regimiento, conformando así uno de los ocho tiradores que viajaron a Buenos Aires al Tiro Federal Argentino, y lograron ganar el trofeo del Concurso Nacional de las Fuerzas Armadas.
En 1965, Formosa sufrió una de las inundaciones más grandes de su historia, y se encontraba en tal estado de emergencia que acudieron de todas las provincias para brindar ayuda. Es en ese momento el señor Aguilar se anotó para ir como voluntario, se trataba sólo de tres meses.
Ya entonces en la provincia, se hizo de muchos amigos, y por ello comentó a Siformosa que lo que lo hizo quedar fue el calor humano de los formoseños, por eso nunca más regresó a su tierra, aunque aclaró que no reniega de su provincia ni de su descendencia, ya que él es de descendencia Diaguita, lo cual no lo condiciona para nada, al contrario, lo enorgullece.
Asimismo declaró que muchos dicen que el pisa suelo formoseño vuelve por la pisada del indio, con lo cual mostró su desacuerdo ya que agregó “acá no hay ninguna pisada del indio, yo me quedé por el respeto y el cariño de la gente, no por ninguna pisada, es la gente formoseña la que te retiene”, concluyó.
El 5 de octubre de 1975, la organización guerrillera Montoneros atacó los cuarteles del Regimiento de Infantería de Monte 29, en donde Aguilar ejercía su labor como oficial de semana, y en donde demostró su astucia y valentía para defender su patria. Asimismo, dijo a Siformosa “cuando ellos atacaron yo no tenía ningún alfiler, por eso disparé para la puerta y ahí le pedí a un soldado que me diera su fusil. Le dije “dame tu fusil hermano” y me lo dio, porque no era una orden, era un pedido, le dije hermano”.
Luego de este trágico hecho que marcara al país y más aún a los formoseños, el señor Aguilar elevó a la Legislatura un pedido, para que el 5 de octubre se conmemore como el día del Coraje Formoseño. La legislatura accedió y hoy en día se recuerda como el día del soldado formoseño. Con lo cual Aguilar no está conforme, ya que el expresó en forma escrita el por qué el día del coraje, porque no se trata solo del soldado sino de la ciudadanía en su conjunto. Con respecto a esto explicó “el formoseño sabía en donde le apretaba el zapato y salió a defender, no era el soldado solo el que luchaba. Ellos llegaban a pedir armas para pelear a costa de su propia vida, no le importaba si se morían”.
Ataque al Regimiento de Infantería Monte 29
En la tarde del 5 de octubre de 1975 mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, se produjo el intento de copamiento del destacamento en donde participaron siete pelotones de combate compuesto por más de cincuenta montoneros, en su mayoría vestidos con uniforme militar (federal), quienes emplearon casi veinte automóviles para a la fuga. Fueron conducidos por el soldado entregador, el santafesino Roberto Mayol.
El violentísimo enfrentamiento armado ocasionó al ejército 30 bajas, entre muertos y heridos, en su mayoría soldados que estaban realizando el servicio militar obligatorio.
En asalto fallecieron los soldados conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomas Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba y Hermindo “negro” Luna, como así también el subteniente Ricardo Masaferro y el sargento Víctor Sanabria.
El actuar del señor Aguilar fue inmediato, y aunque no se encontraba en horario de trabajo, su desempeño fue total ya que sin contar con armas, se animó a ingresar al regimiento y combatir junto a sus compañeros, para proteger la institución. Luego con un fusil y solamente cinco cargadores, combatió a los invasores que querían ingresar y copar los carteles del Regimiento, y así pudieron evitar que lleguen al cuarto de armas.
El señor Isaías Aguilar, vivió toda su vida en el barrio San Miguel de la ciudad capitalina, es allí en donde nacieron sus dos hijos y es allí en donde tiene sus afectos y amigos. Además de su vocación por el militarismo también es un amante del folclore nacional, tal es así que fue profesor de la peña folclórica “Los Guachos de Güemes” y formó otros conjuntos de danza folclórica.
Coraje Formoseño
Aguilar recuerda el ataque al Regimiento como uno de los hechos más dolorosos de su vida, pero a pesar del hecho él rescata la reacción de los formoseños, ya que no solamente se vio el coraje en el momento en que hombres y mujeres se acercaron al regimiento para pelear, sino que también el coraje en el hospital Central, en donde médicos y enfermeros hacían todo lo posible para atender a los lesionados (la atención fue todo un éxito al punto que no falleció ninguno de los heridos que llegaron al lugar). El coraje se vio en las intensas colas que hacía la ciudadanía para donar sangre.
Este formoseño por adopción siendo de otra provincia de la República Argentina, se siente todo un formoseño, ya que el mismo lo eligió así. Esto demuestra que no importa el lugar de nacimiento para tener una identidad, la cuestión está en sentirse y amar verdaderamente un lugar con su gente, como lo hace este formoseño por adopción. Y a pesar de que el mismo recalca el coraje, por el accionar de la ciudadanía en el ataque al regimiento, en él también se ve un “coraje”, verdaderamente formoseño.
*Alumna del Taller de Producción Gráfica II, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP. Extensión Formosa.
Envío 449
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Isaías Aguilar es un ciudadano que por decisión propia se adoptó como formoseño, aunque él es nacido en la provincia de La Rioja, de la República Argentina. A los 17 años de edad se recibió de suboficial en dicha provincia, y fue destinado al Regimiento de Infantería 25, de Comodoro Rivadavia, ubicado en la provincia de Chubut, en donde también practicaba tiro. A los 18 años llegó a integrar el equipo de tiro de dicho regimiento, conformando así uno de los ocho tiradores que viajaron a Buenos Aires al Tiro Federal Argentino, y lograron ganar el trofeo del Concurso Nacional de las Fuerzas Armadas.
En 1965, Formosa sufrió una de las inundaciones más grandes de su historia, y se encontraba en tal estado de emergencia que acudieron de todas las provincias para brindar ayuda. Es en ese momento el señor Aguilar se anotó para ir como voluntario, se trataba sólo de tres meses.
Ya entonces en la provincia, se hizo de muchos amigos, y por ello comentó a Siformosa que lo que lo hizo quedar fue el calor humano de los formoseños, por eso nunca más regresó a su tierra, aunque aclaró que no reniega de su provincia ni de su descendencia, ya que él es de descendencia Diaguita, lo cual no lo condiciona para nada, al contrario, lo enorgullece.
Asimismo declaró que muchos dicen que el pisa suelo formoseño vuelve por la pisada del indio, con lo cual mostró su desacuerdo ya que agregó “acá no hay ninguna pisada del indio, yo me quedé por el respeto y el cariño de la gente, no por ninguna pisada, es la gente formoseña la que te retiene”, concluyó.
El 5 de octubre de 1975, la organización guerrillera Montoneros atacó los cuarteles del Regimiento de Infantería de Monte 29, en donde Aguilar ejercía su labor como oficial de semana, y en donde demostró su astucia y valentía para defender su patria. Asimismo, dijo a Siformosa “cuando ellos atacaron yo no tenía ningún alfiler, por eso disparé para la puerta y ahí le pedí a un soldado que me diera su fusil. Le dije “dame tu fusil hermano” y me lo dio, porque no era una orden, era un pedido, le dije hermano”.
Luego de este trágico hecho que marcara al país y más aún a los formoseños, el señor Aguilar elevó a la Legislatura un pedido, para que el 5 de octubre se conmemore como el día del Coraje Formoseño. La legislatura accedió y hoy en día se recuerda como el día del soldado formoseño. Con lo cual Aguilar no está conforme, ya que el expresó en forma escrita el por qué el día del coraje, porque no se trata solo del soldado sino de la ciudadanía en su conjunto. Con respecto a esto explicó “el formoseño sabía en donde le apretaba el zapato y salió a defender, no era el soldado solo el que luchaba. Ellos llegaban a pedir armas para pelear a costa de su propia vida, no le importaba si se morían”.
Ataque al Regimiento de Infantería Monte 29
En la tarde del 5 de octubre de 1975 mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, se produjo el intento de copamiento del destacamento en donde participaron siete pelotones de combate compuesto por más de cincuenta montoneros, en su mayoría vestidos con uniforme militar (federal), quienes emplearon casi veinte automóviles para a la fuga. Fueron conducidos por el soldado entregador, el santafesino Roberto Mayol.
El violentísimo enfrentamiento armado ocasionó al ejército 30 bajas, entre muertos y heridos, en su mayoría soldados que estaban realizando el servicio militar obligatorio.
En asalto fallecieron los soldados conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomas Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba y Hermindo “negro” Luna, como así también el subteniente Ricardo Masaferro y el sargento Víctor Sanabria.
El actuar del señor Aguilar fue inmediato, y aunque no se encontraba en horario de trabajo, su desempeño fue total ya que sin contar con armas, se animó a ingresar al regimiento y combatir junto a sus compañeros, para proteger la institución. Luego con un fusil y solamente cinco cargadores, combatió a los invasores que querían ingresar y copar los carteles del Regimiento, y así pudieron evitar que lleguen al cuarto de armas.
El señor Isaías Aguilar, vivió toda su vida en el barrio San Miguel de la ciudad capitalina, es allí en donde nacieron sus dos hijos y es allí en donde tiene sus afectos y amigos. Además de su vocación por el militarismo también es un amante del folclore nacional, tal es así que fue profesor de la peña folclórica “Los Guachos de Güemes” y formó otros conjuntos de danza folclórica.
Coraje Formoseño
Aguilar recuerda el ataque al Regimiento como uno de los hechos más dolorosos de su vida, pero a pesar del hecho él rescata la reacción de los formoseños, ya que no solamente se vio el coraje en el momento en que hombres y mujeres se acercaron al regimiento para pelear, sino que también el coraje en el hospital Central, en donde médicos y enfermeros hacían todo lo posible para atender a los lesionados (la atención fue todo un éxito al punto que no falleció ninguno de los heridos que llegaron al lugar). El coraje se vio en las intensas colas que hacía la ciudadanía para donar sangre.
Este formoseño por adopción siendo de otra provincia de la República Argentina, se siente todo un formoseño, ya que el mismo lo eligió así. Esto demuestra que no importa el lugar de nacimiento para tener una identidad, la cuestión está en sentirse y amar verdaderamente un lugar con su gente, como lo hace este formoseño por adopción. Y a pesar de que el mismo recalca el coraje, por el accionar de la ciudadanía en el ataque al regimiento, en él también se ve un “coraje”, verdaderamente formoseño.
*Alumna del Taller de Producción Gráfica II, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP. Extensión Formosa.
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