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Este sitio es una creación del Taller de Producción Gráfica II (2010) de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP, para difundir las producciones de sus alumnos en la Extensión Universitaria Formosa.

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Esas cosas raras que suceden

Escribe: Nancy del Carmen Guerrero*// Opinión//.


Salir a la calle es cada vez más difícil en la ciudad. Las conductas violentas forman parte de lo cotidiano. Ser objeto de alguna agresión o testigo de un hecho incómodo es una práctica común. Ya casi es imposible terminar el día sin escuchar algún exabrupto.

Imagino que a medida que se lee este relato muchos confirmarán, como otros disentirán. Pero lo cierto de esto es que la sociedad formoseña vive esta realidad. Hace algunos años la mirábamos por televisión y la veíamos lejana pero hoy está entre nosotros.

Ejemplo de ello es que en una mañana cualquiera te encontrás con el motociclista que va como loco al trabajo y sin luces. Si vas en auto e intentás tomar la calle, con los guiños como corresponde, te tocan bocina 100 metros atrás, para que no avances porque él viene rápido. Le das paso, pero atrás viene otro que te dice "correte pelot…….!, guam………". y si ve, que la persona que conduce es una mujer, peor: "mujer tenía que ser, por qué no te vas a lavar los platos, p… de m…..."!(lo más suave).

Otra situación similar es para el caso de la mujer que trabaja en la casa y le toca hacer trámites en alguna institución o donde sea. Se levanta muy temprano, se arregla, elije la mejor ropa y un poco de maquillaje. Se arregla, porque tal vez esa sea su única salida. Sube al colectivo con la mejor sonrisa, pero el chofer no le saluda. Espera el vuelto y el conductor le contesta: “sentate, ¿no ves que no tengo moneda?”. Como si es una obligación saber las irresponsabilidades de las empresas de líneas. Ni que hablar cuando busca asiento y todos los hombres miran a otro lado.

Simplemente, se terminó el respeto, la cortesía y la actitud de buen caballero.
Y si hay que seguir describiendo la rutina de la mujer que salió temprano…en este momento ya esta esperando que la atiendan. El personal que está al frente, cualquiera sea la institución, el encargado de la atención al público: levanta la vista, la mira y sigue tomando mate. O -tal vez- se acuerda del papelón del programa de Tinelli y aprovecha para comentar, o va al baño o simplemente se refugia en otra oficina.

Mientras tanto, la mujer espera que se dignen a atenderla. Se arma de paciencia. Si pide que la atiendan, la miran mal, le contestan inapropiadamente. Entonces, prefiere callar, es que no se atreve a reclamar por temor a no conseguir lo que fue a buscar. Ella sabe, que con aguante y en silencio al final la escucharán.

Pero, ¿qué es lo que pasa? ¿Qué nos pasa a los formoseños? ¿Por qué tanta agresión? ¿Por qué estas actitudes violentas? ¿De dónde nacen? ¿Cómo es que se instalaron en nuestra sociedad? ¿Qué sucedió?

Según un estudio realizado por la Clínica Mediterránea de Neurociencias de la Universidad de Alicante, la agresividad no tiene un origen biológico sino que las conductas violentas son el resultado de la cultura y la educación recibida. Esta es la conclusión a la que llegaron los expertos, después de analizar los diferentes tipos de violencia: la doméstica, la infanto/juvenil y la social. Además, también destacan que la televisión tiene una influencia considerable en la conducta violenta.

Por lo tanto, sobre la base de estos estudios realizados, en donde la conducta violenta tiene que ver con la cultura y educación recibida: cabe preguntarnos y replantearnos acerca de la importancia de los valores. Es decir pensar en la honestidad, la solidaridad, la generosidad, la responsabilidad, el respeto, el amor y muchos otros valores más.

Para eso, para pensar en los valores, es necesario pensar en la primera socialización del niño o niña, la que está íntimamente relacionada con los padres y después con la demás instituciones, como es el caso de la escuela, que también está seriamente afectada, pero que no viene al caso.

Pero sí como padres, nos corresponde transmitir a nuestros hijos una serie de valores que ayudarán a formar su carácter y ser para ellos un punto de referencia en la vida. No debemos olvidar que los hijos asimilan y aprenden con las palabras, pero también observando el comportamiento de las personas que más admiran y aman, es decir, sus padres.

Entonces, el desafío esta en nosotros los progenitores. Ojalá empecemos a intentarlo. Como dice el refrán “nunca es tarde cuando la dicha es buena”.





*Alumna del Taller de Producción Gráfica II, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP. Extensión Formosa.




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